¿Sexo durante el embarazo?

El sexo en el embarazo es más común de lo que se cree. Se tiende a pensar que el apetito sexual de las mujeres en esta etapa disminuye y, hasta cierto punto es real. Durante las primeras semanas de gestación, alrededor del 54% de las mujeres ven que el deseo sexual desaparece por las náuseas y otros síntomas.

Pero a esto se suman viejos tabús y otros miedos que nos hacen creer que el sexo durante esta etapa es perjudicial. Realmente, este deseo depende del trimestre, pero también de cada mamá. Además, ni la mamá ni el bebé corren riesgos. De hecho, puede ser beneficioso para ambos. Excepto en el caso de un embarazo de riesgo o cuando el médico contraindique las relaciones vaginales, debes disfrutar del sexo.

En el primer trimestre, algunas mujeres no quieren hacer el amor por los malestares habituales de esta etapa. En cambio, otras tienen más deseos sexuales, especialmente por los cambios en la sensibilidad genital que provocan los cambios hormonales.

Con el cuarto mes de gestación, a partir de la semana 14, el cuerpo ya se ha habituado y, cargado de hormonas, multiplica la libido de la mujer. Desde entonces y hasta el sexto o séptimo mes, la mujer puede tener la actividad sexual que quiera. Incluso las hay que pueden excitarse con más facilidad y rapidez. Aumenta la hinchazón de los labios mayores y menores y también la lubricidad de la vagina, por lo cual, el acto sexual puede llegar a ser más placentero, alcanzando en ocasiones el multiorgasmo.

Del sexto mes en adelante, con la semana 24, algunas parejas practican menos sexo porque incomodidad o por preocupación. Pero la mayoría continúan con su vida sexual normal. En los últimos meses, el orgasmo resulta más beneficioso que nunca para la premamá y su futuro hijo.

Beneficios

Una buena sexualidad durante el embarazo prepara el cuerpo para un parto vaginal, los músculos de la vagina se ejercitan durante una relación sexual y mejoran su tono muscular para el momento del nacimiento. Además, con el ejercicio, el bebé recibe más oxígeno, lo cual le ayuda a estar más sano.

Tu hijo no notatá nada, excepto tu palpitación más rápida y tu respiración acelerada. A menos que tu embrazo sea complicado, no debes preocuparte por el pequeño. La membranas ovulares y el líquido amniótico le protejen y además, el cuello del útero está cerrado con un moco protector hasta que rompes aguas.

Sobre el autor

Maite

Maite Hernández, Valencia

Escribir un comentario